Davo Sthebané, su relación con Givenchy y por qué todos en la moda mexicana se visten de negro

En el feed de Instagram de Davo, maquillador embajador oficial de Givenchy en México, hay dos tipos de publicaciones: pura buena editorial en la que ha colaborado con su trabajo o fotos de él con su distintivo beanie negro. Dice que sin él ni sus amigos lo reconocen y lleva 15 de sus 32 años dedicándose a su oficio, siete de ellos en la #CDMX y dos con Givenchy. Desde que empezó su trabajo ahí han escalado la marca del #12 en ventas al #6, pero no ha sido fácil y no lo ha hecho solo.

¿Qué es lo que más te gusta hacer de tu trabajo?
Beauty en editorial. Puedes jugar con todo, ahorita tenemos muchísima libertad de textura y colores. Antes te pedían siempre lo mismo; justo ahora me encanta jugar con texturas y pieles. Además con esa libertad salen cosas mucho mejores que las referencias que luego te mandan.

¿Y por qué make up?
Originalmente quería ser cantante y audicioné para mil cosas a escondidas porque mis papás no me dejaban. Mi hermana me llevaba y quedé en varias cosas, pero era complicado para ellos discernir entre cantar o pelo y maquillaje. Quizá en un futuro me dedico a cantar en el underground…

El Mancandy del maquillaje…
Exacto. Bueno, se dieron las cosas pero mis papás no me dejaban, así que empecé a trabajar con una familia de peluqueros muy reconocida del norte y seguía estudiando la prepa, de ahí me mandaron a estudiar peluquería a Barcelona y tuve mi salón a los casi 19 años en Monterrey y estudiaba Administración de empresas pero iba y me picaba los ojos en la escuela. Mi mayor tiempo lo invertía en el negocio y empecé a maquillar, haciendo cosas muy comerciales para clientes. Imagínate Monterrey hace 10 años, no había nada de moda y cuando me vine a DF ya le empecé a agarrar mucho más amor a esto…

¿Y te viniste por chamba o persiguiendo tus sueños?
Me vine porque venía mucho aquí a trabajar, me encantaba la ciudad porque está bien padre. También me tocó la gran época de la inseguridad en Monterrey y todo se vino abajo. Me vine a un proyecto al que me invitaron a trabajar aquí a México, que afortunadamente no funcionó, porque me di cuenta que no necesitaba a nadie para trabajar y eso hice los siguientes cinco años, trabajando por mi cuenta y así una cosa llevaba a la otra. Estuve casi dos años de gira haciendo maquillaje de celebs y de ahí editorial y hasta ahora es a lo que me dedico.

¿Y quiénes son tus favoritos para trabajar?
Cuando recién me mudé aquí trabajaba muchísimo con Marie Claire y me encantaba. Era un gran equipo y ahora todos están haciendo cosas súper grandes en cuanto a moda . Trabajaba mucho con Álvaro Montaño, Alejandra Arango, Alicia León, que hacían cosas espectaculares. Ahora me encanta hacer cosas con InStyle, me gusta mucho trabajar con revistas independientes que llevan este rollo creativo a niveles más grandes. Me encanta meterme a ese mundo de gente que tiene su propia identidad. L’Officiel hace cosas muy padres y muy modernas.

Y con ese currículum, ¿cómo empieza la colaboración con Givenchy?
Empieza hace dos años, pero originalmente yo no quería trabajar con ellos. Yo no quería encasillarme, porque pasa mucho en el maquillaje eso de “ah, el de Mac, el de Lancôme, el de Givenchy…” Hace muchos años trabajaba con una marca alemana de cabello y siempre era primero la marca y luego yo. La primera vez que me buscaron dije que no y me insistieron un poquito, por una chica que trabaja ahí y que ahora somos grandes amigos y me mandó un montón de información. Ese puesto nunca había existido en México, entonces me dieron libertad de hacer lo que yo quisiera hacer porque buscaban un embajador joven. También me di cuenta que me identificaba mucho con la marca porque tenemos ese lado oscuro y el ADN de la marca me terminó de atrapar, pero lo más importante es que no dejo de ser yo trabajando con la marca.

¿Y qué onda con los cambios ahora que salió Riccardo como director creativo de la marca?
Muchos. Es una pirámide muy grande la marca y él sabía perfectamente a dónde llevaba la estética de la marca. Ahora que cambió todo, está regresando a las raíces de la casa, pero igual con mucha libertad creativa para nosotros. Aquí tropicalizamos con respecto a las campañas que nos mandan de París y eso es lo que nos piden. Una cosa es que cualquiera que esté inmiscuido en la moda sepa los cambios de la marca, pero los compradores no lo saben, entonces se lo hacemos más masticable.

 

Y con respecto a tu estilo personal, ¿por qué te vistes siempre de negro? Es algo que me saca mucho de pedo en la vida, que la gente de la moda y derivados se vistan completamente de negro. ¿Por qué lo hacen?
*carcajada* Pues para mí tiene muchas connotaciones, es seguro que en la moda todos se visten de puro negro, negro, negro. Sí, es lo más básico y lo más fácil de llevar y creo que no lo tendría que hacer, pero no puedo no hacerlo. El negro me encanta, es un color revelador y me hace sentir muy seguro. En todos los sentidos. ¿Qué difícil, no?

No estoy diciendo que esté mal, ni nada…
Admiro mucho a la gente que se viste de colores, porque yo no podría, pero lo más colorido que llego es color uva. Soy oscuro, seguro mi alma es oscura… También el negro, si lo llevas bien, es un gran color. Entiendo que todos se ven igual, pero hay que darle su twist.

¿Y quiénes te gustan para vestir?
Hay mexicanos muy chidos: C Cavalier, Ocelote tiene cosas padres…

¿Y tu prenda favorita?
Jeans negros, tengo como 30 y seguro todos piensan que es el mismo, pero es lo único que compro. La ropa asimétrica me encanta también, no trato de verme como todos los del uniforme negro. Tampoco salgo sin mi gorro negro. Mi look es gorro, camisa, jeans negros y botas.

Alejandro Peregrina

Escribo de moda y entrevisto gente. Soy la Liz Lemon de esta redacción.

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