Cómo consumir moda local y no fracasar en el intento

El pasado agosto —cuando estaba sentado en una sala de conferencias del Museo Tamayo durante la presentación oficial de #MBFWMx en su edición primavera/verano 2018— escuché, de parte de uno de los directores del más magno evento bianual de moda local, una gran mentira que pienso todos los días mientras salgo a la calle por mi dosis diaria de Coca-Cola. El hombre dijo con mucho entusiasmo que estamos viviendo la mejor época de la moda en México (eso es cierto) y que podemos darnos cuenta cuando salimos a la calle porque la moda mexicana está en todas partes y todo el mundo tiene algo mexa en sus clósets. Eso es completamente no cierto. A pesar de la buena intención de esa aseveración, dudo mucho que el chico del OXXO que me cobra las Cocas traiga alguna vez unos jeans de COOT o esté usando Mancandy abajo del uniforme o que le interese seguir en Instagram el hashtag #consumelocal. No tendría porqué, tampoco. Quizá le estoy buscando tres pies al gato, quizá no hay moda local para el pueblo y a la vez todos tenemos cosas más importantes con las qué lidiar que preocuparnos por el origen de lo que sea que nos ponemos en el cuerpo. ¿Pero eso qué tiene que ver con este blog? Mucho. La retórica sobre consumir local está muy fuera de foco y en esta nota expondremos algunas opciones para consumir marcas locales sin caer en el chauvinismo como el joven señor de Fashion Week después de otra hermosa reflexión:

¿Qué pasa con la oferta de productos por parte de los diseñadores mexicanos y los directivos que los promueven? De no ser por un par de jóvenes talentos con un poco de sentido común y mucho pragmatismo (The Pack, Galo Bertin, Anuar Layón), la oferta de moda local es una vorágine de
a) interminables reinterpretaciones de la deconstrucción godín millennial
y
b) interminables reinterpretaciones de la deconstrucción cholo-deportiva millenial,
lo cuál nos deja sin opciones para vestir en nuestro día a día a pesar de tener actividades que requieren de ropa útil y práctica para poder trabajar y correr atrás del Metrobús sin parecer que estamos saliendo de una mala editorial de Re-Edition Magazine. Tampoco estoy diciendo que intentar empujar las fronteras del vestir común sea algo malo, pero los resultados, en su mayoría, lo son.

Si ustedes quieren consumir moda local e integrar piezas interesantes y con mucho sentido en sus clósets les dejamos esta lista de gente y lugares donde pueden encontrar desde trajes hechos a la medida a chanclas con fake fur para los inclementes tiempos de la ciudad:

1: Manov
Pável Hernández, el diseñador de las marcas hermanas Manov y Varakova define su trabajo como sastrería híbrida. Lo mejor de su oferta son las ligeras chaquetas que hacen paro con estos días de frío y calor y las camisas básicas con un twist.
Hasta el 28 de diciembre pueden encontrar la nueva colección en la tienda HoM de Barrio Alameda.

2: Diego Zúñiga Menswear.
Diego Luna está en la edición decembrina de la revista Quién y Tino Portillo lo vistió de esta marca de básicos con precios igual de accesibles que algunos retailers de fast fashion. En sus redes es muy fácil dar click a las tiendas en línea que llevan la marca.

TEEN GRAVEYARD GRASS HOODIE #weimaryouths #fuckyouth

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3: Weimar Youths.
Aquí es donde se pone más interesante la recomendación. Esta nueva marca se anuncia en sus redes como “Weimar Studio, for all the fucked up children of this world” y como todos tenemos algo de eso en nosotros, todos nosotros podríamos encontrar algo ahí para usar. También en sus redes encuentran cómo comprar.

4: Stendhal Store.
Nuestro estimado Juan Pablo nos lo explica mejor en el video que hizo con Gladys y Regina, cerebro y corazón de esta tienda en la principal avenida de Polanco, llena de básicos y piezas más especiales de diseñadores mexicanos, meticulosamente elegidas por estas chicas para nuestra satisfacción. De ahí salió una de mis faldas para hombre de H. by Héctor de la Peña, fantástica con cualquier camisa básica y tenis.

5: Bazares y ventas comunales.
En todas las ediciones de bazares como La Lonja Mercantil y el Colectivo Diseño Mexicano hay los suficientes stands de diseño local como para encontrar algo para todos. También a través de estas ventas es que me hizo sentido lo que alguna vez escuché de un experto en vinos de Discovery Home & Health cuando era adolescente y veía Discovery Home & Health: lo más importante para encontrar tu vino favorito y que ningún fantoche te lo imponga (hola, sobreexplotación del hashtag #consumelocal) es ver las cosas por ti mismo y formar tu propio criterio. Sigan a estos colectivos en Instagram y vayan a sus próximas ediciones, pruébense las cosas porque siempre hay para todos los gustos y presupuestos y digan NO a los que abusan de ese hashtag.

Alejandro Peregrina

Escribo de moda y entrevisto gente. Soy la Liz Lemon de esta redacción.

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